- ¿Y si la IA se inventa un número?
- Ningún número llega al informe sin su fórmula y su ruta hasta la línea del estado financiero, y el anexo publica el cálculo para que se pueda recomputar. Además, quien diseña la fórmula nunca es quien la valida: hay un agente auditor distinto y, si el fallo no se puede arreglar, la métrica muere declarada en vez de entregarse degradada.
- ¿Interviene alguien a mano en el proceso?
- No, en ningún punto. Por eso la arquitectura importa más que en un sistema con revisión humana: la separación entre quien genera y quien audita, y la posibilidad de declarar una métrica no calculable, son la única red que hay. Es también la razón de que el cálculo se publique entero: el control lo ejerces tú sobre el anexo.
- ¿Habéis hecho backtest?
- No, y no lo presentamos como si lo hubiéramos hecho. Pinefox no predice precios: audita la física del negocio. Lo verificable es la corrección de cada cálculo, y para eso está el anexo.
- ¿Por qué no usáis Berkshire Hathaway como demostración?
- Porque sus cifras están en el entrenamiento de los modelos a nivel de cultura popular, y sería imposible saber si un número correcto viene de haber leído el informe o de recordarlo. Un caso que no puede fallar no demuestra nada.
- ¿Esto sustituye a mi analista?
- No. Le entrega los números ya depurados y las advertencias derivadas, con el cálculo abierto. El juicio de inversión sigue siendo suyo, y la valoración también: somos agnósticos al precio por diseño.
- ¿Funciona con empresas fuera de Estados Unidos?
- Sí, y es un requisito de diseño: el sistema trabaja sobre el informe publicado en su idioma original y tiene prohibido asumir el marco regulatorio de una sola jurisdicción. Los casos trabajados incluyen un conglomerado financiero asiático y un fabricante europeo.